jueves, julio 07, 2005

A mis queridos amigos del PP...

Me costó días decidirme a escribir estas líneas, pero no pude evitarlo. Mi racional espíritu crítico venció a la pasión superando el recato y el pudor periodísticos. Que me perdonen quienes me vean osado. Atrevido quizá, pero eso si, siempre con respeto y argumentando. Descalificar no es mi estilo y ustedes se preguntarán a que viene un inicio con tanto pundonor. Pues ahora verán.
Algunos amigos, de los poquísimos que tengo en el PP -y que se cuentan con los dedos de una mano- me "acusan" amigablemente de ser extremo e incisivo con su partido en mis artículos. Comentan que les doy muy fuerte. Que me meto mucho con ellos. Menos mal que me lo dicen con cariño, de buen rollo, lo que les agradezco enormemente. No en vano jamás he provocado una denuncia o querella por mis críticas y opiniones que siempre vierto hacia los hechos y acciones públicas -que como personajes públicos son cuestionables en función del cargo-, pero nunca contra las personas o sus vidas íntimas. Saben que actúo con sana intención y que la crítica constructiva -es la que ejerzo- es necesaria en cualquier sociedad para superar errores. Hasta la autocrítica desde dentro es imprescindible y quien no la practica, no avanza ni evoluciona. Como en el PP ilicitano, donde cualquier amago o atisbo de autocrítica ha sido abortado fulminantemente. Lo que cuestiona su "democracia interna".

Creánme. Quisiera ser benevolente, hacer caso omiso y proclamar que todo el monte -en el caso que nos ocupa: el PP- es orégano, que "to er mundo e güeno" y que este partido es una balsa de aceite. De veras. Me agradaría escribir todo lo contrario: sobre excelentes discursos parlamentarios, constructivos proyectos, buenas propuestas, brillantes portavoces y oradores, gran trabajo de equipo, funcionalidad, organización, unidad, cohesión y efectividad; pero si no lo hago es culpa de la militancia del PP ilicitano. De todos los afiliados. De unos más que de otros, cuantitativamente, pero de todos. Desde el primero hasta el último. Individual y colectivamente. Personas y sectores o corrientes -familias- tales como zaplanistas y campsistas, ripollistas y ortuñistas, foristas y quienes van por libre -sin clasificar, no encasillados- son los culpables de la caótica, desastrosa y vergonzosa situación actual del PP de Elche. Ya no sirve mirar a los orígenes, hay que superar eso de que la culpa es de fulanito o de menganito. Es el futuro el que está en juego. Como demócrata convencido admiro aquellas sociedades políticas con una oposición como Dios manda, ya me entienden, -disculpen la expresión, aunque aqui no mande Dios sino el equipo de gobierno- porque una oposición en condiciones aporta equilibrio y efectividad al sistema, enriqueciéndolo. Pero en Elche -famoso en el mundo también por el follón de las urnas del PP- la oposición, más que sumar, resta. O brilla por su ausencia.

Asi que, mis queridos amigos peperos ilicitanos: seguiré criticando lo negativo de vuestro partido mientras éste continúe dándome motivos. Eso si, con respeto, en positivo; para que toméis nota de los errores. Que de ellos se aprende y mucho. Ah, y dejad de mirar la paja o el grano -según se mire- en el ojo ajeno. Por suerte para unos y por desgracia para otros, el PSOE ilicitano sin arribar a la perfección y aún asi con sus cosillas; controla, coordina y organiza mucho mejor a sus ediles. Los trapos sucios los lavan en casa y a la calle salen mostrando un equipo unido. ¿Tanto le cuesta al PP hacer lo mismo? Aviso para navegantes: si el PSOE padeciera la misma ta situación que el PP, o si algún día se invierte el problema, igualmente escribiría de ello. Y quizá, mis amigos -que los tengo también- socialistas ilicitanos, cariñosamente me "acusarían" de duro y extremadamente crítico. Gajes del periodismo de opinión. Las voces críticas, las plumas democrátas e independientes somos libres. Por encima de todo nos mueven la verdad, la ética y la libertad de expresión. Aunque para mi, lo más importante al margen de carnets políticos, lo que está por encima de todo es la amistad, la persona. La FRATERNIDAD. ¿O no, mis queridos amigos ilicitanos del PP y del PSOE?


Josep Esteve Rico Sogorb