MARRUECOS-ESPAÑA: ¿QUÉ PASA CON SAHARA, CEUTA Y MELILLA?
Por José E. R Sogorb, ex redactor-colaborador de El Faro de Ceuta, ex-redactor de El Periodico de Ceuta y Area Algeciras
Es complicado mantenerse en el centro, entre galgos y podencos o entre tirios y troyanos. No me refiero al centro ideológico sino al punto de equilibrio en diplomacia y política exterior. Estar enmedio de dos enemigos irreconciliables entre si -Marruecos versus República Árabe Saharahui Democrática- es cuanto menos, díficil e incomódo para el Gobierno. Y esta postura de aparente tibieza y de no querer mojarse claramente a favor de cualquiera de los contendientes, ha sufrido un cambio sustancial. Se ha pasado, de la tensión conflictiva diplomática con Marruecos y del apoyo a los saharahuis o a su causa; al flirteo y feeling con Mohamed VI y sus ministros llegando al desplante despreciativo hacia los saharahuis.
Olvidarse de Marruecos no es conveniente. Cabe recordar que con el reino alauita compartimos intereses, cuentas pendientes, asuntos y proyectos conjuntos de futuro. Vale. Pero con los saharahuis hay lazos y vínculos histórico-emocionales. Tenemos con los habitantes de la ex-colonia una cierta responsabilidad paternal similar a la de muchos paises hispanoamericanos que consideran a España su “Patria Grande".
No es de recibo que el Gobierno Español desprecie e ignore a los saharahuis dejando plantado a su representante Abdelaziz en Madrid ante las mismisimas narices de Zapatero, quien prefirió gozar de la visita del enviado marroquí. Esto demuestra que si en algo falla el actual Ejecutivo socialista -que no es perfecto- es precisamente en la acción de la política diplomática o Exteriores. Este es su punto flaco. Sostener buenas relaciones y mantener fluidas conversaciones en tono amistoso con cualquier Estado, País o Nación no es motivo para ser parcial, para romper la imparcialidad o neutralidad.
No hay razón para atender a Marruecos y al unísono rechazar a la República Árabe Saharahui Democrática. Ambos tienen el mismo derecho a ser oidos. No vale la excusa de mal pagador de que no había hueco en agenda porque las visitas se solicitan -normalmente via fax- con antelación y se contestan formalmente autorizándolas o desestimándolas. Asi que, estamos ante una nueva negligencia imprudente del gabinete Moratinos. Los saharahuis, que siempre prefirieron sentimentalmente a España antes que a Marruecos, se sienten dominados y agredidos por la política de Mohamed VI y olvidados e ignorados -o burlados- por el Gobierno Zapatero. Supongo que hoy, tras el desplante a su portavoz, se sienten un tanto más decepcionados, desilusionados y molestos con el Ejecutivo ZP de lo que ya lo estaban.
Al parecer, Zapatero no solo olvida las promesas electorales y posicionamientos iniciales en este tema -referéndum- sino también las reivindicaciones y peticiones de atención hacia los saharahuis que desde varios sectores de su partido y la ciudadanía le han reclamado, incluso con un manifiesto público firmado por prestigiosos artistas e intelectuales mayoritariamente progresistas e izquierdistas como él. Quienes firmamos aquel manifiesto -mayoritariamente también aplaudimos la retirada de tropas de Iraq y las uniones gays- seguimos siendo desde nuestra ideología progresista, sensibles y claramente partidarios de la causa saharahui sin ambages ni subterfugios. Lamentablemente, en ésto SÍ que nos diferenciamos de Zapatero.
Zapatero está utilizando una estrategia equivocada. La estrategia del avestruz, de esconder la cabeza bajo tierra para no ver la realidad. Que la actual situación de masificación y avalancha humanas ante las fronteras de Ceuta y Melilla sea consecuencia en parte de la Ley de Extranjería -reformada varias veces con responsabilidad del anterior gobierno del PP- y en su mayor porcentaje de la política marroquí, que aparenta luchar contra la inmigración ilegal pero que en realidad la favorece; no da motivos para tanta debilidad diplomática.
Pero ahi no acaba la tibieza del presidente español. En plena cumbre de Córdoba y Sevilla entre Marruecos y España, Zapatero ha mostrado demasiada condescencia con Dris Jattu, su homólogo marroquí. Sonrisas y buenas palabras. Ni una sola queja aunque fuera formal. Que la cortesía es necesaria pero el sometimiento y la omisión -algunos hablan de "huida" o de no querer ver la realidad para no enemistarse con el gobierno alauita- de la responsabilidad marroqui en la muerte de subsaharianos ante la frontera de Ceuta, son más que descarados y negativos en política y diplomacia.
Para colmo, la actual avalancha de subsaharianos en las fronteras de Ceuta y Melilla con 5 muertos y la discriminatoria negativa a sentar en la mesa de la cumbre a los representantes de ambas ciudades autónomas afectadas aunque la legislación estatal no lo contemple, son handicaps a vencer en las relaciones entre Marruecos y España. El problema de la inmigración ilegal empeora cada día. Se ha desbordado. Y el Ejército actuando ante las verjas fronterizas. Mientras, los gobiernos marroqui y español se hacen la foto sonrientes visitando Córdoba como si sus ministros fueran turistas.
A pesar de la ley, Canarias está presente en el comité Averroes. Ceuta y Melilla como siempre, son las grandes olvidadas y las principales protagonistas. Injusto para dos ciudades españolas antes de que existiera el reino de Marruecos. Sobre todo, para Ceuta, cuyos habitantes decidieron mayoritariamente por voluntad propia y votando a mano alzada en el patio de armas de la ciudad ante su Gobernador, unirse o seguir unidos a la Corona y Estado Español en época de Felipe IV, allá por el siglo XVII. ¡Y que siempre sea Ceuta desde hace siglos ninguneada, olvidada y ofendida -junto a su hermana Melilla- por Madrid y por Rabat! Doblemente injusto.
Por José E. R Sogorb, ex redactor-colaborador de El Faro de Ceuta, ex-redactor de El Periodico de Ceuta y Area Algeciras
Es complicado mantenerse en el centro, entre galgos y podencos o entre tirios y troyanos. No me refiero al centro ideológico sino al punto de equilibrio en diplomacia y política exterior. Estar enmedio de dos enemigos irreconciliables entre si -Marruecos versus República Árabe Saharahui Democrática- es cuanto menos, díficil e incomódo para el Gobierno. Y esta postura de aparente tibieza y de no querer mojarse claramente a favor de cualquiera de los contendientes, ha sufrido un cambio sustancial. Se ha pasado, de la tensión conflictiva diplomática con Marruecos y del apoyo a los saharahuis o a su causa; al flirteo y feeling con Mohamed VI y sus ministros llegando al desplante despreciativo hacia los saharahuis.
Olvidarse de Marruecos no es conveniente. Cabe recordar que con el reino alauita compartimos intereses, cuentas pendientes, asuntos y proyectos conjuntos de futuro. Vale. Pero con los saharahuis hay lazos y vínculos histórico-emocionales. Tenemos con los habitantes de la ex-colonia una cierta responsabilidad paternal similar a la de muchos paises hispanoamericanos que consideran a España su “Patria Grande".
No es de recibo que el Gobierno Español desprecie e ignore a los saharahuis dejando plantado a su representante Abdelaziz en Madrid ante las mismisimas narices de Zapatero, quien prefirió gozar de la visita del enviado marroquí. Esto demuestra que si en algo falla el actual Ejecutivo socialista -que no es perfecto- es precisamente en la acción de la política diplomática o Exteriores. Este es su punto flaco. Sostener buenas relaciones y mantener fluidas conversaciones en tono amistoso con cualquier Estado, País o Nación no es motivo para ser parcial, para romper la imparcialidad o neutralidad.
No hay razón para atender a Marruecos y al unísono rechazar a la República Árabe Saharahui Democrática. Ambos tienen el mismo derecho a ser oidos. No vale la excusa de mal pagador de que no había hueco en agenda porque las visitas se solicitan -normalmente via fax- con antelación y se contestan formalmente autorizándolas o desestimándolas. Asi que, estamos ante una nueva negligencia imprudente del gabinete Moratinos. Los saharahuis, que siempre prefirieron sentimentalmente a España antes que a Marruecos, se sienten dominados y agredidos por la política de Mohamed VI y olvidados e ignorados -o burlados- por el Gobierno Zapatero. Supongo que hoy, tras el desplante a su portavoz, se sienten un tanto más decepcionados, desilusionados y molestos con el Ejecutivo ZP de lo que ya lo estaban.
Al parecer, Zapatero no solo olvida las promesas electorales y posicionamientos iniciales en este tema -referéndum- sino también las reivindicaciones y peticiones de atención hacia los saharahuis que desde varios sectores de su partido y la ciudadanía le han reclamado, incluso con un manifiesto público firmado por prestigiosos artistas e intelectuales mayoritariamente progresistas e izquierdistas como él. Quienes firmamos aquel manifiesto -mayoritariamente también aplaudimos la retirada de tropas de Iraq y las uniones gays- seguimos siendo desde nuestra ideología progresista, sensibles y claramente partidarios de la causa saharahui sin ambages ni subterfugios. Lamentablemente, en ésto SÍ que nos diferenciamos de Zapatero.
Zapatero está utilizando una estrategia equivocada. La estrategia del avestruz, de esconder la cabeza bajo tierra para no ver la realidad. Que la actual situación de masificación y avalancha humanas ante las fronteras de Ceuta y Melilla sea consecuencia en parte de la Ley de Extranjería -reformada varias veces con responsabilidad del anterior gobierno del PP- y en su mayor porcentaje de la política marroquí, que aparenta luchar contra la inmigración ilegal pero que en realidad la favorece; no da motivos para tanta debilidad diplomática.
Pero ahi no acaba la tibieza del presidente español. En plena cumbre de Córdoba y Sevilla entre Marruecos y España, Zapatero ha mostrado demasiada condescencia con Dris Jattu, su homólogo marroquí. Sonrisas y buenas palabras. Ni una sola queja aunque fuera formal. Que la cortesía es necesaria pero el sometimiento y la omisión -algunos hablan de "huida" o de no querer ver la realidad para no enemistarse con el gobierno alauita- de la responsabilidad marroqui en la muerte de subsaharianos ante la frontera de Ceuta, son más que descarados y negativos en política y diplomacia.
Para colmo, la actual avalancha de subsaharianos en las fronteras de Ceuta y Melilla con 5 muertos y la discriminatoria negativa a sentar en la mesa de la cumbre a los representantes de ambas ciudades autónomas afectadas aunque la legislación estatal no lo contemple, son handicaps a vencer en las relaciones entre Marruecos y España. El problema de la inmigración ilegal empeora cada día. Se ha desbordado. Y el Ejército actuando ante las verjas fronterizas. Mientras, los gobiernos marroqui y español se hacen la foto sonrientes visitando Córdoba como si sus ministros fueran turistas.
A pesar de la ley, Canarias está presente en el comité Averroes. Ceuta y Melilla como siempre, son las grandes olvidadas y las principales protagonistas. Injusto para dos ciudades españolas antes de que existiera el reino de Marruecos. Sobre todo, para Ceuta, cuyos habitantes decidieron mayoritariamente por voluntad propia y votando a mano alzada en el patio de armas de la ciudad ante su Gobernador, unirse o seguir unidos a la Corona y Estado Español en época de Felipe IV, allá por el siglo XVII. ¡Y que siempre sea Ceuta desde hace siglos ninguneada, olvidada y ofendida -junto a su hermana Melilla- por Madrid y por Rabat! Doblemente injusto.