Violencia de género, un mal social a erradicar
En algunos aspectos no ha podido empezar peor el 2006. Resultan preocupantes a nivel estatal las cifras de víctimas de cualquier violencia con un porcentaje al alza a modo de escalada en los pocos días que llevamos consumidos y a una media de un caso diario. Mujeres maltratadas y asesinadas tanto por sus anteriores como por sus actuales parejas. A delito, víctima, paliza y muerte por día. Sobrecogedor.
Aumentaron tambien los casos de violencia infantil, importante violencia de género en el ámbito familiar o doméstico, de los adultos hacia los niños e igualmente se incrementó la violencia física con acoso y el maltrato psicológico entre jóvenes en lugares como las aulas, pubes, discotecas e incluso fuera de ellas, en la misma calle.
Fiscales y jueces competentes en la materia se ven desbordados ante tal proliferación de casos que atender y a pesar de las medidas legales que aplican y del seguimiento y atención policiales, la situación no mejora, la violencia no disminuye.
La violencia de género no es producto únicamente de quienes la cometen y la sufren. Entorno y componente familiar, amigos, compañeros, vecinos, educación y formación personal, drogas, cultura, entre otros factores más; influyen, son parte del problema y resultan determinantes.
La misma sociedad en si y el propio sistema, son en parte “culpables”, responsables y co-autores o participantes de cualquier violencia, especialmente en la de género. Directa o indirectamente, voluntaria e involuntariamente. Sea maltrato psicológico o violencia física ¿Quién de nosotros no tiene algun familiar,vecino o amigo afectado? ¿Quién no conoce algún caso cercano que callamos por miedo a que la violencia nos salpique convirtiendonos en testigos mudos?
Dentro de lo negativo de la situación, al menos, las víctimas han ido venciendo el temor -y seguirán venciéndolo, su tendencia es al alza- y denuncian ante Comisaría y Juzgado a sus maltratadores a expensas de sufrir graves represalias por ello. Por suerte, cada vez se aportan a la situación, más medios legales, jurídicos, gubernativos y hasta clínicos como juzgados y magistrados especializados, medidas protectoras, cursos de corrección y rehabilitación, asistencia sanitaria personalizada a víctimas; todo ésto consecuencia de la Ley de la Violencia de Género y de una mayor sensibilización social a nivel de calle y en el plano estatal o administrativo.
Siempre es poco lo que se viene realizando al respecto y lógicamente, se ha de continuar en la línea actual e insistir redoblando esfuerzos, aplicando más y mejores medios. El problema es que, a pesar de todo lo que se lleva a cabo para luchar contra la violencia de género, la situación se agrava y empeora aumentando su intensidad casuística a diario. Cada mañana, leyendo los diarios, se nos atraganta el desayuno con al menos la noticia de una muerte o de una paliza.
Se ha encendido la alarma. La luz roja indica que algo muy grave sucede. Cuando hemos arribado a tal extremo, es que algo no va bien en esta monstruosa y hostil sociedad cuya “salud” psíquica parece no estar muy cuerda que digamos. Hemos pasado brusca y radicalmente de la antaño ausencia de casos porque se callaban y ocultaban, a la actual masificación de delitos –incluyendo muertes- y denuncias. Perjudicial fue lo de antes y perjudicial es lo de hoy. Y tan “ enferma”estuvo la sociedad del pasado siglo como lo está nuestra sociedad.
Es urgente y necesario que políticos, gobernantes, profesionales, expertos, fuerzas de seguridad, legisladores, víctimas y agresores; se sienten todos juntos una vez más para analizar la situación actual y poner freno a la masificada violencia de género. Porque, una sociedad destacadamente violenta es signo de pobreza moral, no encara adecuadamente su futuro, camina hacia su autodestructiva degradación y supone una negativa herencia a sus próximas generaciones.
A todo esto, Ceuta y Melilla no son ajenas al problema. Lideran el ranking estatal de delitos por violencia sexual. Ceuta con 45 casos y Melilla con otros tantos, suponiendo el 85 por ciento de la totalidad estatal. Sus juzgados están saturados de denuncias por violencia doméstica y sus comisarías tienen demasiado trabajo. Aunque insuficiente pero necesario, el convenio Colegio Abogados-Consejería Bienestar Social en Ceuta, es un paso adelante.
Cabría hacer profundos estudios sociológicos. A nivel global en todo el Estado Español y de forma detallada y pormenorizada, en las ciudades ceuti y melillense para descubrir qué factores generan la violencia y por qué ésta se desata tan exageradamente, para así poder aplicar soluciones adecuadas. El tema, muy importante, así lo requiere.
Josep Esteve Rico Sogorb