sábado, mayo 05, 2007

6 de Mayo o 'Día de la Madre'


Hoy es el 'Día de la Madre' en todo el Estado Español. El mes se inicia con esta festividad diaria en homenaje a las Madres. Vaya mi recuerdo a todas ellas. Aunque bien mirado, debería ser todos los 365 días del año el 'Dia de la Madre' y no solo una vez anualmente: el primer domingo de mayo porque las madres se merecen un reconocimiento diario constante y no esporádico.


Esta maternal celebración tiene origenes remotos incluso paganos, anteriores al Cristianismo. Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rhea, diosa de la Fecundidad-Maternidad-Fertilidad pero sobre todo, por ser la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades, entre otros.


Los romanos llamaron a esta celebración 'La Hilaria' cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos coincidiendo con el equinoccio primaveral, mes de la fertilidad, del florecimiento y renacimiento de la Naturaleza. Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la madre de Jesús.

Y asi se vino celebrando el 'Día de la Madre' a lo largo de los siglos en la Cristiandad. Ya en la Edad Contemporánea unos hechos modificaron la celebración para siempre.

Sucedieron a mediados del siglo XIX en Estados Unidos y por autoría de Anna Jarvis, activista comunitaria pacifista de Virgina Occidental que hacia 1858 tuvo activa participación en la organización de las mujeres para trabajar en la mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil de Secesión, colaborando también en el cuidado de los heridos de ambos lados de la contienda y, más tarde, organizando reuniones para que los antiguos enemigos se integraran y confraternizaran.

Anna, que perdió a su madre en 1905 con quien estuvo muy unida, sufrió así un duro golpe que la llevó a gestar la idea de una celebración en homenaje a la figura de la Madre. Comenzó a enviar cartas a políticos, abogados y otras personas influyentes solicitando que se consagrara Día de la Madre el segundo domingo de mayo, el cual algunos años coincidía con el aniversario de la muerte de su madre.

Para 1910 ya se celebraba en muchos estados, y en 1912 logró que se creara la Asociación Internacional Día de la Madre con el objetivo de promover su iniciativa. Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional, lo cual fue apoyado por el Presidente Woodrow Wilson.

Más tarde otros países se adhirieron a esta iniciativa y pronto Anna pudo ver que más de 40 países del mundo celebraban el Día de la madre en fechas similares. Sin embargo, la festividad impulsada por Anna Jarvis comenzó a mercantilizarse, de manera tal que se desvirtuaba el origen de la celebración.

Esto motivó a que Ana presentara una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de festividades oficiales. Su reclamo alcanzó tal envergadura, que hasta fue arrestada por disturbios durante una reunión de madres de soldados en lucha, que vendían claveles blancos, el símbolo que Anna había impulsado para identificar la fecha.

Anna luchó con insistencia contra la idea desvirtuada que ella misma había impulsado, perdiendo todo el apoyo de aquellos que la acompañaran inicialmente. En un reportaje que le hicieron antes de su muerte Anna mencionó su arrepentimiento por haber impulsado el Día de la Madre debido a que se desvirtuó el carácter sentimental inicial o fundacional derivando en un excesivo y descontrolado materialismo y mercantilismo comercial.

Este aspecto es algo que sigue ocurriendo en la actualidad aún incluso más exagerado. Tal vez habría que espiritualizar, despaganizar y desmercantilizar retornando un tanto el Dia de la Madre a su origen. Porque, una buena madre –que se sacrifica diariamente dando mucho y recibiendo poco- más que joyas y obsequios; necesita afecto y cariño. Un beso, un abrazo, una tierna mirada de sus hijos o un ‘te quiero’ son los mejores regalos para una madre. A vosotras, Madres. Con todo mi incondicional afecto.

Josep Esteve Rico Sogorb

viernes, mayo 04, 2007

Fusilados



El pasado 1 de Mayo -Día de los Trabajadores o Fiesta del Trabajo- se celebró en el viejo cementerio de Elche un homenaje a un centenar de jóvenes sindicalistas ilicitanos fusilados en 1939 y 1940 por la dictadura, cuyos cuerpos se enterraron en una fosa común hasta que en los años 60 ésta se destruyó tratándose en parte como basura y lanzándose los restos a un osario sellado con una tapa de alcantarillado.


El acto resultó emotivo y multitudinario. Se llevó a cabo, tras convocatoria del investigador Jose Antonio Carrasco–artifice de la propuesta de retirada del título de Hijo Adoptivo a Franco- donde se enterró estos trabajadores republicanos ilicitanos cuyo único ‘delito’ común –líderes de UGT, militantes del PSOE, PCE y JSE- fue, defender sus ideas desde su juventud, porque la mayoría no sobrepasaba los 38 años.


Más de un centenar de personas honraron a quienes perdieron sus vidas por una buena causa y unos ideales y principios justos, destacando del público, la ‘plana mayor’ del PSOE prácticamente en pleno con sus ediles, varios dirigentes de CC.OO. y UGT –encabezados por sus secretarios generales locales-, directivos de entitades culturales como el Ateneo Republicano ‘Nazario Gonzalez’, el ‘Casal Jaume I’ y el Grup Cultural Ilicità ‘Tonico Sansano’, líderes y candidatos de partidos como EU, BNV, ERC-ERPV, MUP e Izquierda Republicana, miembros de Joves Socialistes, artistas, escritores, etcétera.


Entre los símbolos propios del día–banderas rojas sindicales por ser 1 de Mayo- habian banderas republicanes –lógico, teniendo en cuenta el republicanismo común de los fusilados- e improcedentemente, alguna cuatribarrada, destacando la independentista de los ‘Països Catalans’ con triángulo azul estrellado.


Conmocionó a los presentes el banderín que Carrasco enarboló, obsequio de unos obreros rusos y envejecido por los avatares de la guerra, manchado de sangre de defensores de la libertad. Pero la nota melancólica, nostálgica y triste, la puso el escritor local Eduardo Boix al recitar una poesía dedicada a Miguel Hernández y un poema social en prosa de Gil de Biedma, muy idóneos y apropiados para el momento.


El investigador ilicitano Carrasco Pacheco ofreció un desgarrador y apasionado discurso en perfecto valenciano y de excelente oratoria en el lugar de enterramiento de los fusilados ante la bandera republicana, un arbolito y la tapadera de alcantarillado que les oculta. Hizo una reseña histórica, rindiéndoles homenaje, recalcando la injusticia y la atrocidad que se cometió con ellos.


La suelta de palomas como gesto a la Paz y la Libertad junto a familiares de los fusilados fue acompañada por la ‘Colla de Dolçaina i Tabalet El Caixcabot’ a los sones de ‘La Internacional’, del ‘Himno de Riego’ y de ‘La Moixaranga’. Acabada ésta se alzaron cuatro gritos aislados por un ‘País Valencià, lliure i republicà’. Tratándose de un acto republicano-federalista-socialista-sindicalista, sobraban, no procedían signos de apología catalanista-independentista. Porque los fusilados no fueron nada de ésto, sino todo lo contrario, ilicitanos y valencianos autoctonistas. Menos mal que los entusiastas gritos republicanos fueron mayoritarios.


Faltaron banderas ilicitanas –por localismo, por tratarse de Elche, el lugar del acto- y señeras, banderas autonómicas. El carácter izquierdista del acto merecía la señera azulada con estrella roja, -cartel de Dubón, República y Guerra- y la presencia de partidos valencianistas-republicanos com EV, ANV o ENV para demostrar que el tricolor valencianismo autoctonista es también un progresista movimento popular -en la II República y en la contienda civil lo fue- y que la señera es un signo obrero o de lucha reivindicativa -los republicanos la usaron como tal-pues no en vano es la bandera nacional de los valencianos, no solo de una parte de ellos, como la derecha, sino de todos.


Por último, Carrasco emplazó a todos los presentes a continuar celebrando anualmente en fraternidad, cada 1 de Mayo, este homenaje al centenar de jóvenes ilicitanos fusilados con el objeto de mantener viva su memoria, activos sus ideales y fresco su recuerdo como un ejemplo para las actuales y futuras generaciones con el propósito de que jamás se repita una historia fraticida, nunca más.


Josep Esteve Rico Sogorb